LOS NADIS

El Prana o Energía Cósmica es recibido y distribuido por los Chakras que funcionan como verdaderos acumuladores realizando su trabajo a semejanza de los dínamos o baterías. El Prana recibido por los Chakras circula a través de ciertos conductos o canales denominados Nadis, de distintos tamaños que se dispersan por todas partes a semejanza de los nervios, venas y arterias. Es sobre estos Nadis que en la antiquísima civilización China, los médicos desarrollaron la técnica de la Acupuntura, que tanto impacto ha causado en nuestros días. Se calcula que el número de estos Nadis es superior a setenta mil, siendo los tres principales los siguientes:

1.- Nadi IDA: Empieza en la gónada derecha en el varón (testículo), gónada izquierda en la mujer (ovario); y termina en la fosa nasal izquierda en el varón, y en la fosa nasal derecha en la mujer. (De acuerdo a la Ley de los Opuestos o Polaridades).

2.- Nadi PINGALA: Empieza en la gónada izquierda en el varón (testículo), gónada derecha en la mujer (ovario); y termina en la fosa nasal derecha en el varón, y en la fosa nasal izquierda en la mujer. (De acuerdo a la Ley de los Opuestos o Polaridades).

3.- Nadi SUSHUMNA: Empieza en el coxis y corre por el interior de la columna vertebral hasta la parte alta de la cabeza.

Los Nadis Ida y Pingalá ascienden enroscándose alrededor de la columna vertebral desde el coxis. Estos tres Nadis conforman el Caduceo de Mercurio, símbolo de la Iniciación, y símbolo de la Medicina Universal. El término sánscrito Nadi, proviene de la raíz NAD, que significa movimiento. Estos Nadis, al igual que los Chakras, están formados de materia etérica y astral y no pueden ser vistos por el ojo físico. No obstante ciertas prácticas de meditación y respiración, facilitan la observación de los Chakras y Nadis.

Todos los Nadis tienen su punto de origen en un importante Centro que se denomina Kanda; se le describe como un bulbo de forma ovoide, cubierto de una membrana. Está ubicado en el cuerpo físico como un punto en un lugar que se encuentra a una distancia media entre el ano y los genitales.

Correspondiente a este centro, en el cuerpo físico, tenemos el Cauda Equina. La médula espinal se extiende desde el cerebro hasta el fin de la columna vertebral, deshilachándose en finos hilos parecidos a la seda; antes de su terminación, se ramifican en innumerables fibras pobladas de ramales nerviosos. Son estas ramificaciones, las que se denominan Cauda Equina en el cuerpo físico, y Kanda en el cuerpo Astral.

Entre cada Plexo Etérico y su correspondiente Chakra Astral, existe una tela de finísima contextura denominada Red Buddhica, la cual actúa como un verdadero filtro impidiendo que las vibraciones groseras del plano Astral pasen a los Plexos del Cuerpo Vital, trayendo como consecuencia el evitar disturbios en el sistema nervioso y en el cuerpo físico. La naturaleza de esa tela se va perfeccionando en la medida que el individuo evoluciona espiritualmente. Los hombres comunes la tienen constituida de material astral condicionado por su Karma.

El uso inmoderado del alcohol y el tabaco, el empleo de estupefacientes y drogas de toda naturaleza, traen como consecuencia el entorpecimiento de la Red Buddhica. Los excesos de toda naturaleza, pueden también debilitar y romper la Red Buddhica, así como también las emociones violentas y desordenadas, dando como resultado serias perturbaciones en el cuerpo vital, que a su vez se reflejan en el cuerpo físico, en lo que la medicina conoce hoy en día como enfermedades psicosomáticas. A este hecho se deben los estados de locura súbita a que se ven sometidos algunos, al presenciar un desastre o cuando se enfrentan a una brutal realidad.

La dificultad de retener en la memoria los sueños, que son episodios vividos en el plano astral, al igual que las experiencias en el mismo, se debe siempre al poco desarrollo de los Chakras. Es por esto necesario realizar las prácticas correspondientes para que los mismos comiencen a vibrar.

Los Chakras desempeñan funciones de extrema importancia para el mantenimiento de nuestra vida. Donde hay un enlace de nervios, arterias y venas se llama Plexo. Los Chakras están situados en el mismo sitio aunque en dimensión distinta, para permitir el pasaje y transformación de la energía cósmica que absorben, en energía vital o nerviosa. Todas las funciones del cuerpo, ya sean nerviosas, digestivas, genito-urinarias, circulatorias, respiratorias, etc., se hallan bajo control de los Chakras y sus correspondientes Plexos nerviosos.

Los Chakras principales o más importantes son siete. Existen también otros Chakras menores. Los Yoguis Orientales indican su número entre 21, 49  y hasta  144. El desarrollo de nuestros Ckakras, está íntimamente relacionado con las Iniciaciones de Misterios Menores.

EL CADUCEO DE MERCURIO

En el interior del Nadi o canal de Sushumna, encontramos un Nadi llamado Chitra o Centralis, que es el canal a través del cual pasa el Kundalini. Este Nadi también es denominado Brahmadi, que significa canal de Dios. La extremidad inferior del Nadi Chitra, es llamada Brahmadyar, se le llama así porque es la puerta de Brahma, es decir, es la puerta de la Energía de Dios, o del Kundalini, ya que éste debe pasar por esta puerta hasta llegar al Brahmarandra, situado en el cerebelo. El Nadi Chitra es lo que más aman los Yoguis. Es un delgado hilo de Loto brillante, de cinco colores, situado en el centro del Nadi Sushumna; es la parte vital del cuerpo, llamada Sendero Superior, y es el dador de la Inmortalidad.

Los Nadis Ida y Pingalá, pertenecen a la cadena simpática. En el hombre, Ida parte del testículo derecho y termina en la fosa nasal izquierda; Pingalá parte del testículo izquierdo, finalizando en la fosa nasal derecha. En el sexo femenino, parten de los ovarios, invirtiéndose armoniosamente de acuerdo a la Ley de las Polaridades: Ida comienza en el ovario izquierdo y termina en la fosa nasal derecha; Pingalá comienza en el ovario derecho y termina en la fosa nasal izquierda.

Estos Nadis comienzan en la Gónadas y se juntan cruzándose en el Chakra Muladhara, con el Sushumna. A este punto del cruzamiento se le llama Tribeni. Al Nadi Ida, se le llama también Chandra Nadi; es el conducto de la energía de la Luna: fría, negativa, pálida. Al Nadi Pingalá, se le llama también Surya Nadi; es el conducto de la energía del Sol: caliente, positiva, encendida. Los Nadis Ida y Pingalá son indicadores del tiempo; el Nadi Sushumna es el que los absorbe; es decir, que el Nadi Sushumna representa la columna Termométrica de la subida del Fuego.

Los átomos solares y lunares se levantan en dirección al primer Chakra, bipolarizándose así la energía en positiva y negativa respectivamente. Estas energías suben por estos canales Simpáticos tetradimensionales, Ida y Pingalá, hasta el cáliz del cerebro. Estos dos canales, son las dos serpientes que se enroscan en la vara del Caduceo de Mercurio, el gran símbolo de Paracelso, Maestro de la Logia Blanca, y Padre de la Medicina.

 

Este símbolo lo ha adoptado la Ciencia Médica, como símbolo de la Medicina Universal, pero esotéricamente ha representado siempre, uno de los secretos más celosamente guardados en las Escuelas de Misterios.

El Kundalini es el fuego Solar encerrado en los átomos de cierta energía que se elabora en el laboratorio humano; la substancia electrónica ardiente del Sol cuando es liberada, nos transforma en verdaderos Maestros.

Las Siete Iglesias entran en intensa actividad con el ascenso del Kundalini a lo largo del canal medular. Los fuegos del corazón controlan el ascenso del Kundalini por el canal medular. El Kundalini se desarrolla, evoluciona y progresa de acuerdo con los méritos del corazón. El Kundalini es la energía primordial encerrada en el Chakra Muladhara, o Iglesia de Éfeso.

La Serpiente de Fuego dormita dentro de su Chakra, enroscada tres veces y media. Cuando los átomos solares y lunares hacen contacto en el Tribeni, cerca del coxis, despierta el Kundalini, la Serpiente Ígnea de Luz, de nuestros mágicos poderes. Conforme la serpiente sube por el canal medular, pone en actividad cada una de las Siete Iglesias.

El símbolo de la serpiente se ha utilizado desde tiempos remotos para representar esa energía solar. En la simbología cristiana se descubren dos tipos de serpiente: La serpiente negativa, tentadora, del Edén; y la serpiente positiva, la que levantó Moisés en el desierto, a la cual se le atribuían poderes curativos. En la simbología china, podemos observar que la serpiente constituye una de sus máximas representaciones. Por supuesto, hace mucho que olvidaron ellos su verdadero significado, y en la actualidad, nadie que no sea un verdadero esoterista, verá en el símbolo de la serpiente, más que una representación dogmática a la cual se le rinde una superficial veneración.

                 
 

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