EL PRANA

Texto: Marcia Krüger

La substancia de que está hecho el Universo, la materia prima de que está constituido, es una sola. Ese material se presenta en diferentes estados de densificación, pudiendo, como consecuencia de ello, ser o no percibido por los sentidos humanos. La revolución interna de un individuo refina sus sentidos, llevándole a establecer contacto con los estados más elevados de la materia universal. Todo lo que existe, tanto en los planos inferiores como en los más elevados, no son más que modalidades de manifestación de aquella Substancia Primordial. El postulado del Átomo Primitivo Único, que la ciencia oficial comienza a esbozar como consecuencia natural de los más recientes descubrimientos en el campo de la Física Nuclear, significa una ligera aproximación a esa verdad fundamental de las Escuelas Esotéricas.

De acuerdo con la filosofía hindú, la Naturaleza está compuesta de dos Substancias Primordiales: el Akash o Éter y el Prana o Energía, íntimamente ligados e interdependientes, formando la materia. Este Prana o Esencia Vital, viene de PRA: Movimiento y NA: Hacia fuera. Prana es pues, la Energía Vital o Esencial del Universo. Es Omnipenetrante, ya sea que se halle en estado inerte, de transición o dinámico. Es el poder tremendo que libera el átomo cuando se fisiona o se funde. Es la realidad invisible, siempre presente, que hay detrás de todo movimiento, todo pensamiento, volición y acción.

Se le encuentra en todas las formas de vida, desde la más elevada a la más inferior; en la hormiga y en el elefante, en la ameba unicelular y en el hombre; desde la forma más elemental de vida mineral y vegetal, hasta la más desarrollada forma de vida animal y humana.

Podemos apreciar el trabajo del Prana si observamos los movimientos de Sístole y Diástole del corazón, cuando impulsa la sangre por las arterias, en el acto de inhalación y exhalación del aliento; en la digestión de los alimentos; en la excreción de la orina y las materias fecales; en la elaboración de la energía sexual, el quilo, el quimo, la saliva, etc.

Este Prana se adquiere con el pensamiento, la voluntad, los actos, el movimiento, la palabra, la escritura, etc. Cuando la energía sexual es sublimada o transformada a un estado vaporoso, elevando su escala de vibración, provee al sistema nervioso de abundante Prana, el cual queda en el cerebro.

El acto respiratorio es para los organismos biológicos, con inclusión del hombre, la función más importante; pues en el acto de respirar no sólo se absorbe oxígeno destinado a alimentar la combustión celular, sino también la fuerza básica de la vida, el Prana, que tiene por misión alcanzar el cuerpo vital, cargándolo de energía. De esto se deduce el por qué en las Escuelas de Misterios se atribuye tanta importancia a la regulación de la respiración, arte conocido como la Ciencia del Pranayama.

Pranayama es el control del Prana y las fuerzas vitales del cuerpo, mediante la regulación del aliento. Controlar el Prana es lo mismo que controlar la mente, y controlar la mente significa controlar las emociones y de igual manera, nuestros pensamientos.

Lo que se conoce como “poder de la personalidad”, no es otra cosa que la capacidad natural de una persona en el manejo del Prana.  Toda la energía vital o Prana de que se ha tratado en los párrafos precedentes, tiene una fuente: el Sol. El hombre recibe del mismo, ciertas clases de energía que influyen tanto en su mente como en su cuerpo.

La Ciencia ha identificado en la luz solar, dentro de la atmósfera de la Tierra, partículas diminutas llamadas Glóbulos de Vitalidad, que están cargadas con una fuerza tremenda. Casi todos hemos pasado por la experiencia de mirar hacia lo lejos en un día de sol brillante, y observar diminutos rayos de luz intensamente brillantes, que se proyectan en todas direcciones; éstos son los Glóbulos de Vitalidad cargados de Prana.

El agotamiento de los Glóbulos de Vitalidad durante una sucesión de días nublados, es la causa, en parte, de la disminución de la vitalidad de quienes viven en climas más fuertes durante los meses de invierno. Los ancianos y convalescientes conocen la importancia que tiene el exponerse a los rayos calientes y curativos del sol brillante. Absorbiendo las partículas de la luz solar, no sólo renovamos el vigor de nuestro cuerpo físico, sino el del cuerpo vital simultáneamente.

 

EL MICROCOSMOS

Podemos afirmar que el hombre es un trío de Cuerpo, Alma y Espíritu, si tomamos a los otros vehículos de manifestación: como Cuerpo: Vital, Astral y Mental; como Alma: al Causal y al Búddhico, pues en sí mismos constituyen el alma humana y el alma divina respectivamente, y dentro del alma humana, a la Esencia o Chispa Divinal que realmente es un desdoblamiento de aquella; y finalmente, como Espíritu: al Intimo, al Atman, nuestro Real y Verdadero Ser.

Entre el Espíritu y el cuerpo físico existe un mediador. Este es el Alma, vestida con el traje maravilloso del cuerpo Astral. Este es un organismo dotado de maravillosos sentidos internos. La Ciencia Gnóstica estudia el organismo humano en todos sus aspectos o dimensiones. Además nos indica que con nuestra propia simiente fortalecemos esos cuerpos que son totalmente desconocidos para la ciencia materialista. En este estudio usamos nuestro cuerpo físico como medio experimental; disponemos de un laboratorio propio, y debemos aprovecharlo.

Entidades ocultas a la vista, tanto buenas como malas, nos rodean por todas partes. Los místicos e Iniciados de todos los países y de todas las épocas, no sólo perciben la existencia de estos seres, sino que buscan alcanzar la visión espiritual interna por medio de ellos si vienen de mundos superiores, o darles órdenes si provienen de los mundos inferiores. La forma de comunicarse con esas entidades es por medio de ciertos centros o vórtices denominados Chakras; palabra sánscrita que significa Rueda o Disco, pues a la vista de un clarividente aparecen como vórtices redondos y vibratorios. Los siete Chakras son los sentidos del Cuerpo Astral.

Estos centros magnéticos se encuentran en íntima relación con las Glándulas de Secreción Interna. En el laboratorio del organismo humano existen siete centros sometidos a un triple control nervioso. Los nervios, como agentes de la Ley del tres, controlan al Septenario Glandular. Los tres controles nerviosos diferentes que interactúan entre sí, son los siguientes:

  1. El Sistema Nervioso Cerebro-Espinal: Agente de las funciones conscientes. Es el Trono del Espíritu Divino.
  2. El Sistema Nervioso Gran Simpático: Agente de las funciones subconscientes, inconscientes e instintivas. Es el vehículo del Astral.
  3. El Sistema Parasimpático o Vago: Colabora frenando las funciones instintivas, bajo la dirección de la mente. Obedece las órdenes de la Mente.

Tres Rayos y Siete Centros Magnéticos son la base para cualquier Cosmos, tanto en lo infinitamente grande, como en lo infinitamente pequeño: “Tal como es arriba, es abajo”; “Así como es el Macrocosmos, es el Microcosmos”.

Las siete glándulas más importantes del organismo humano constituyen los siete laboratorios controlados por la Ley del Tres. Cada una de estas glándulas tiene su exponente en un Chakra del organismo. Cada uno de los siete Chakras se halla en íntima relación con las siete Iglesias de la médula espinal.

Decimos Siete Iglesias, al decir de los primitivos Cristianos. Ellos conocieron el Esoterismo. Ellos conocieron y pusieron en actividad esos siete Chakras y los encerraron perfectamente dentro del simbolismo de las “Siete Iglesias”, a fin de que no fuera adulterado su significado. De igual manera hablaban de los “Siete candeleros de oro del Templo”. Esa es la razón especial por la cual “oían la voz de Dios”, “veían o tenían visiones”, intuían y entendían el pensamiento ajeno, etc.

Los Indostanes hablan de las “Siete Flores de Loto”, pues se parecen a esa flor, con un determinado número de pétalos. También los Griegos y Egipcios antiguos realizaban prácticas especiales para el desarrollo de esos Centros Magnéticos. Los Aztecas, Mayas e Incas poseían los mismos secretos.

Esas glándulas principales en el cuerpo físico, son las depositarias de los Plexos en el cuerpo Vital, y los Chakras en el cuerpo Astral.

 

                 
 

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