EL ETERNO FEMENINO
Por Marcia Julia Krüger

En una conferencia sobre la Gnosis en la Era de Acuario, se mencionó que había que descubrir el “secreto de la mujer”; que la mujer es la que regenerará al hombre; que Adán salió del Paraíso por causa de Eva, y es ella quien lo retornará a su lugar.

Esto me interesó y me movió a investigar el tema. Lo que encontraba al comienzo en los libros como el aspecto femenino, era únicamente el referido al fisiológico, y un poco sobre el psicológico, pero nada más. Fue entonces que me di cuenta de que no se trataba de descubrir el “secreto de la mujer”, sino el “Enigma Femenino”.

La liderancia femenina en la Era de Acuario, es un tema que muchas veces mencionó el Maestro Samael en sus conferencias, tratando de hacernos entender que el camino de vuelta hacia Dios, hacia el Pleroma, hacia el Reino de los Cielos, es a través de la mujer.

Que cada mujer encuentre y escuche dentro de sí, a la Madre del Cosmos y su llamado, para rescatar al hombre y a sí misma del abismo de materialidad en que se encuentra.

LA ENERGÍA FEMENINA
Los más sabios gnósticos del mundo, han escuchado y comprendido la llamada del Padre-Madre, y de acuerdo con las enseñanzas recibidas del Maestro Samael, en la Era de Acuario se manifiesta la energía femenina con más fuerza que antes, es por eso que somos convocados para oír la voz de la mujer gnóstica y tomar la fuerza y estímulo necesarios para cumplir con la misión que nos ha sido encomendada en esta hora.

Si bien la mujer posee la capacidad innata de formar y educar, estuvo limitada a hacerlo durante siglos únicamente dentro del entorno familiar. Después, conquistó a base de sacrificio, paciencia y lucha, un lugar dentro de la sociedad (trabajo profesional, político y social), consiguiendo los mismos derechos y obligaciones que los hombres.

Hoy se vislumbra el papel de la mujer, el cual no es nuevo en realidad, pues se trata simplemente de que ocupará, dentro del Rayo al que pertenece y por su propia naturaleza, el lugar que siempre le correspondió: el de canalizar la energía irradiada por la fuerza masculina, en sus diferentes planos de manifestación y de acuerdo a su nivel de conciencia. Hombre y mujer, en el futuro, deberán actuar en armonía y llegar a ser la Potencia Creadora de la Unidad, también en todos los niveles de manifestación.

Para saber como funciona la Energía Femenina, debemos practicar con ella, y es en el terreno de los hechos en que probaremos la calidad y cantidad de nuestra Fuerza Pasiva. Para ello, nos pondremos en estado de receptividad. Aquietaremos nuestra actividad externa, nuestros cinco sentidos sensoriales externos, y nuestros cinco centros de la máquina humana, para entrar en estado de “Escuchar”, “oír”; o sea, Recepción Total.
Desechemos los preconceptos y prejuicios y simplemente atendamos. La atención, recepción y canalización de las impresiones, eventos, circunstancias, son esencialmente femeninas. El cáliz de nuestro cerebro con la mente interna procesadora y la intuición de nuestro corazón, nos dan la comprensión adecuada de los sucesos.

LA DESAPARICIÓN DE LA DIOSA
En los antiguos pacíficos pueblos matriarcales las mujeres sentían espontáneamente el vínculo entre su cuerpo y la Naturaleza. El hecho de que los ciclos menstruales femeninos tengan la misma duración que las fases lunares, hizo de la mujer un espejo de las estaciones del año y las energías cósmicas. Así se convirtió en un vehículo, un puente entre dos mundos: el tangible y el intangible; y la curación, la magia, la profecía, la inspiración y la supervivencia provinieron, precisamente, de la capacidad de la mujer para sentir ambos mundos, viajar entre ellos y llevar sus experiencias de uno al otro.
La conexión entre la mujer y lo divino se manifestó en la veneración a innumerables Diosas – Madres del Universo y civilizadoras: desde las chinas Kwan-Yin y Niu-Wa a las africanas Aido Hwedo y Mawu, la Isis egipcia, la Gea griega, etc.

Pero al hacerse el hombre cazador y establecerse el patriarcado, los dioses masculinos arrebataron a la sociedad la conexión directa con la Tierra, lo que fue una de las causas del desastre ecológico global. Al desvanecerse la relación entre lo divino, la naturaleza y el cuerpo, las mujeres perdieron sus poderes instintivos y se sometieron a los hombres.

Con el tiempo, el dios macho suplantó el aspecto femenino de la diosa, al tomar el poder los hombres se unieron contra lo femenino, incluso contra la parte femenina que hay en ellos mismos. Todo ello creó una escisión tan abrupta entre lo femenino y lo  masculino que atrofió nuestra capacidad de experiencia espiritual y evolución hasta tal punto que ahora urge que hombres y mujeres despertemos la parte femenina que hay en nosotros. Hemos de aprender a armonizar corazón con razón, la lógica y analítica del hemisferio izquierdo del cerebro con la parte creativa e intuitiva del hemisferio derecho.
Tenemos una cuenta pendiente con la Diosa Gaia, la fuerza espiritual y religiosa de la Tierra. Debemos aprender a relacionarnos con la Naturaleza, tener mayor conciencia de los seres vivos y más respeto hacia todo lo que tiene vida.

La psicoanalista M. Woodman dice: “si el retorno de la Diosa es tan necesario, es porque tiene que existir un contrapeso a todo ese frenesí, aniquilación, ambición, competición y materialismo que el patriarcado ha creado”. El antropólogo Carlos Castañeda dijo: “que por su especial condición orgánica, las mujeres saben cosas de una manera natural que la mente masculina no puede concebir. La raza humana está en declive y sólo las mujeres pueden pararlo”.
El útero hace a las mujeres poderosas transformadoras potenciales de la realidad. El símbolo de los poderes mágicos de ese órgano femenino está presente en las mitologías en la imagen de una copa, un cáliz o un recipiente mágico como el Grial. Todos los aspectos de las energías del Grial: abundancia, transformación o inspiración espiritual están en las mujeres, y las leyendas les incitan a manifestarlos al mundo.

En las leyendas y la mitología, las energías que experimenta la mujer durante su ciclo menstrual se describen como un ritmo de cuatro etapas que refleja las fases de la Luna: Durante la Luna Creciente, son dinámicas e inspiradoras, iniciáticas y visionarias; durante la Luna Llena, son creadoras y sustentadoras de vida, físicas y emocionales; durante la Luna Menguante, se reduce su energía física y la mental, si no la controla, puede tornarse destructiva internamente, por la frustración, la ira y la culpa; durante la Luna Nueva, son instintivas y espirituales, aquí la mujer retira sus energías físicas del mundo terrenal para centrar su conciencia en el mundo espiritual.

Actualmente, han surgido grupos de mujeres que con prácticas comunitarias o solitarias, celebran los acontecimientos de transición en el mundo de la Naturaleza: plenilunios, solsticios, equinoccios; o crean danzas y ceremonias musicales o de curación para las ocasiones de transición personal. En definitiva, despertar el vínculo que une a las mujeres con los ritmos naturales posibilitará el equilibrio entre lo femenino y masculino que, sin duda, redundará en una mayor armonía para nuestro planeta y civilización.

ASPECTOS DE LA ENERGÍA FEMENINA
Maya es la forma, ilusión, fenomenología; no hay que huir de Maya, sino comprenderla; pues Maya es la potencia femenina generatriz de lo que existe. Hay que trascender el Ser y el No-Ser para llegar al vacío; mirar la materia y el fenómeno como expresión de lo que hay detrás, pues es sólo un espejo reflejando en miles de formas lo Uno.
El Maestro Samael contaba que aprendió de su Madre Divina. Fue entonces que invoqué a mi Madre Divina con todo mi corazón y Ella me pidió que aprendiera a conocer sus cinco aspectos fundamentales:

  1. La Madre Cósmica Universal Inmanifestada. Es incognoscible, sólo se puede intuir.

  2. La Madre Divina particular de cada uno. Es llamada la Divina Presencia o Shekinah.

  3. La Madre Naturaleza. En la Tierra es llamada Gaia.

  4. La Madre Muerte. Destrucción para renovación, transformación. Es llamada Kali.

  5. Otro aspecto o desdoblamiento más de la Prakriti, es el aspecto negativo de la Naturaleza, lo indeseable, el Reino del terror y de la Magia Negra.

El hombre debe despertar su energía femenina pasiva – receptiva, para recibir de la Madre sus enseñanzas. Los Adeptos orientales veneran a la mujer porque la consideran la más próxima a las Fuerzas Elementales
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El restablecimiento del aspecto femenino a su lugar correspondiente, el ubicarlo al lado del masculino como polaridad, no significa que la mujer deba competir con el aspecto masculino; la mujer recibe la Energía – Luz y le da forma canalizándola de acuerdo con su nivel del Ser. Hay que permanecer en actitud receptiva – pasiva para recibir la información, la luz, la energía divina. El estado de Meditación Trascendental o Vacío Iluminador es esencialmente femenino.

La mujer es la matriz de las formas, receptáculo que recibe la energía y le da forma. La mujer es la que recibe la energía masculina materializada (espermatozoide) en su interior, y concibe y da forma a un nuevo ser (el bebé), en el plano físico. Así también en todos los seres humanos el cerebro es el receptáculo, símbolo de la Copa o Yoni de los Indos; reciben en la Mente Interna información, luz, energía, para uso psíquico.

Aspirar significa atraer, recibir. Nuestras aspiraciones en cualquier nivel indican el nivel del Ser. Sintetizar las operaciones de la Naturaleza dentro de nosotros mediante nuestra aspiración, es aprender del Sol, la Luna, y los Planetas; de la Tierra y de los Elementos, que están más cerca de nosotros; o sea, es armonizarnos con la Naturaleza y el Cosmos.

MANIFESTACIONES DE LA ENERGÍA FEMENINA
Jean Markale, un estudioso de la Mitología Celta, investigando sobre el Rey Arturo, el Santo Grial, Excalibur, los Caballeros de la Tabla Redonda, escribió: “La mujer es la Diosa Madre. La mujer lo da todo. Da su energía para que el hombre pueda vivir, para que pueda emprender acciones, para que pueda poner en marcha el plan de Dios. La Dama hace al Caballero ser lo que es y sin ella el hombre no es nada, aunque éste debe ser capaz de poder sacar provecho de la madurez obtenida gracias a ella”.

Un mito de la China dice que la Reina Niu-Wa, esposa y hermana del mítico Emperador Fu-Hi, restableció el equilibrio del Universo desarticulado por la acción destructora del monstruo Kong-Kong. Narración simbólica en la cual la primacía de lo masculino está representada por un monstruo capaz de destruir el mundo, al par que el restablecimiento del orden en su lozanía original es la obra de un Ser Divino de naturaleza femenina.

Igual que en los Misterios Isíacos, Isis recoge y une los pedazos de Osiris, quien fue descuartizado por los demonios rojos de Seth. La actitud de receptividad que caracteriza a lo femenino, es la condición para que la Madre Cósmica se manifieste. Quien se establece en esa receptividad, abre la puerta a la irrupción definitiva de la Virtud Eterna.

Los Maestros antiguos decían algo que hoy en día está corroborado por la ciencia: La luz, como la del Sol, cumple su función al iluminar las cosas que observamos. Así tenemos que la luz sin su reflejo sería imperceptible. Por lo tanto, la luz tiene su complemento que es su reflejo y es lo que nos permite percibirla. Esta presencia de la luz es darse cuenta, observar, mantenerse alerta, despierto.

Esta luz que se expresa en el hombre es la observación desde el punto de vista interno de una individualidad. Esto es lo llamado Cristo Interno o Luz del Mundo, que no es una entidad aparte de lo es en su Real Ser. El reflejo de la luz del Sol es la Luna, ella es la más grande manifestación del reflejo cósmico para los habitantes de la Tierra. La Madre Luna como complemento del Sol es una con todas las Madres Divinas.

Todo lo que observamos con la mente, los sentimientos o los sentidos es la energía femenina; esto nos conduce a la luz que es la Iluminación. Hay que darse cuenta de todo para conocer la energía femenina y llegar a la luz del Padre. Si no hay observación y ese darse cuenta a plenitud, no hay comunicación con la Madre ni con la luz del Padre. La luz y su esplendor seguirán existiendo y si uno no la asume, ella estará allá y uno aquí viviendo todo aquello sin darse cuenta del proceso. La diferencia entre el ignorante y el Iluminado es que la luz y su esplendor siempre están beneficiando a ambos, pero el ignorante la ve afuera y el Iluminado se da cuenta que todo el asunto es adentro.

En el Oriente, la diosa Tara es espacio, vacío y compasión inmutables; ayuda para la Iluminación y nos revela a la vez nuestra verdadera naturaleza; por ser el Samadhi de la Iluminación, es la experiencia madre de todos los Buddhas victoriosos. Su realidad es palpable, precisa y estable, muy diferente de la nuestra: fugaz, ilusoria, breve.

Antiguamente, se conocía el poder de Venus llamada como Ishtar, Ashtar, Ester, Astarté, Afrodita, Lucero de la Mañana, incluso Lucifer. Su influencia armonizadora de ánimos, sentimientos, volúmenes y pesos, se detectó desde la remota antigüedad.

También se conocía a la anti-Venus, Lilith, patrona de las mujeres potentes, ejecutivas frías, ambiciosas y despiadadas o de las liberacionistas; era señalada como uno de los siete demonios de la Kabalah y “demonio del viernes”, día que recibe su nombre de Venus. Y es que el hombre no soporta la competencia femenina e incluso hasta ahora la considera detestable en grado superior al que pudiera criticarle a otro hombre. En Asiria llamaban el aspecto rebelde de Venus como Liliti o Lilu, “espíritu de la tormenta”. Los hebreos como Layelah, “espíritu de la noche”. La Biblia como “demonio de la noche”. Todos coinciden en que era una mujer dominante, impositiva, promiscua y descarada.
Y como ejemplo de lo contrario, se reconoce a Venus con su influencia apaciguadora y armonizadora, en asuntos que suelen conllevar acidez, nerviosismo o incluso violencia.

       
       
 

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