EL RETORNO DE LA DIOSA


Isis, nombre egipcio de la eterna Madre Espacio, es el gran vientre donde se gestan los mundos. El Universo se gesta en el vientre de la Prakriti, llamada en ocultismo Espacio, entidad femenina maternal relacionada con el punto matemático en el cual se gesta el Rey-Sol, el niño de oro de la alquimia; allí está la raíz de la mónada sagrada; el punto en sí mismo es nuestra Madre divina particular, la divina Kundalini. La Revolución de la Conciencia es imposible sin la ayuda especial de nuestra Madre divina particular.

Los escritos antiguos dicen que Adán salió del Paraíso por causa de Eva, y que es ella quien lo retornará a su lugar. Todas las Mitologías cuentan que la materia y el deseo empujaron al Alma a su caída con la consiguiente pérdida de conexión con su Espíritu, quedando vacía la humanidad. Esto también lo leemos en los papiros de Nag Hammadi. Los Evangelios Gnósticos tratan el tema en su Cosmogénesis

La Hipóstasis de los Arcontes: “En el seno de los Eones infinitos en los que se halla la incorruptibilidad, la Sabiduría, la denominada Pistis, quiso producir una obra ella sola, sin su cónyuge. Su obra resultó como una mera semejanza del cielo.

Apócrifo de Juan: “La Sabiduría, que era un Eón, concibió en su interior un pensamiento, una reflexión acerca del Espíritu Invisible y de la Presciencia. Deseó manifestarse en una imagen salida de sí misma sin el querer del Espíritu, que no lo consentía, y sin su consorte, que no daba su aprobación. Y aunque no lo consentía su personificación masculina, y sin haber obtenido su acuerdo, y a pesar de haberlo premeditado sin el consentimiento del Espíritu y de no contar con el acuerdo de su parte masculina, ella se hizo adelante. Puesto que había en ella una potencia invencible, su pensamiento no permaneció inactivo, y a partir de ella se manifestó una obra imperfecta y distinta de su forma, pues la había producido sin su consorte.

 

Conocemos el triste fin que tuvo la civilización de la Atlántida por mal uso de la energía femenina, por abusar de Prakriti, la materia. ¿Y qué vemos hoy en el mundo? ¿No es acaso una repetición de la historia del Cosmogénesis y de la Raza Atlante el hecho de que se esté practicando la Clonación? Hace años era con las plantas: Crearon frutas sin semillas, es decir, sin la potencia masculina. Hoy en día se crean animales sin esa misma participación. ¿Creen ustedes que no están experimentando con seres humanos?

Se necesita hacer cambios urgentes en el campo de la educación, debemos revolucionar nuestras prácticas educativas. Se trata de un viaje interior simultáneo con la acción social. En las Escuelas Gnósticas debe imperar el sentido común para permitir que se abran las puertas místicas.

Hace falta un enemigo para iniciar a un Guerrero. Una vez identificado al enemigo, cada persona tiene la oportunidad de ser el creador de su propia vida. Lo que diferencia a una persona con visión no es su talento especial, sino una serie de hábitos, actitudes y estrategias. Enfrenta su realidad interior directamente y está más abierta que la mayoría para cambiar hábitos y actitudes fijas. Muestra un fuerte interés en cambiarse a sí misma, es adicta a aprender. Saca el mejor partido a sus habilidades.

LAS VESTALES DEL TEMPLO
Sobre la palabra Arcano, vemos que todas las grandes religiones del mundo apuntan a la misma fuente o raíz: Arka  (hebreo);  Argha  (Indo);  Arga  (Griego). Arcano es símbolo femenino de la Madre de los dioses universal, divina virgen Madre de los cielos. La palabra Arcano, “oculto” o “secreto”, se deriva de ésta. Dice el Código Nazareno: “A nadie se le muestra el Arcano excepto al más elevado”; alude a la Naturaleza como poder femenino, y al Espíritu como masculino. En oriente se llaman Prakriti y Purusha: materia y energía; como símbolo cristiano se encuentra en las Iglesias como la nave, el barco sideral, fructificado por el espíritu de la vida, el dios masculino o Espíritu Santo.

Valentín, fue un gran Maestro del amor. Primitivo cristiano gnóstico del siglo II d.C. fundó una gran escuela con ramas en Oriente y Occidente, denominada la de los Valentinianos. Enseñaba el esoterismo crístico en todos sus aspectos y su nombre ha perdurado hasta nuestros días como símbolo del amor, celebrándose en muchos países el “Día de San Valentín”, en la fecha 14 de Febrero, como Día de los Enamorados.

Hermes Trismegisto dijo: “te doy amor, en el cual está contenido todo el sumun de la Sabiduría”. El amor es una emanación energética que brota de la conciencia y produce en el organismo grandes transformaciones; estimula las glándulas endocrinas a segregar hormonas que invaden el torrente sanguíneo, llenándolo de extraordinaria vitalidad. Hormona en griego significa “ansia de ser”, “fuerza de ser”. El amor rejuvenece a ancianos, pues sus glándulas endocrinas producen hormonas para revitalizarlo.

En los tiempos antiguos, se rendía culto al amor, a la mujer; la mujer es el pensamiento más grande del Creador hecho carne, sangre y vida; hecha para la sagrada misión de traer hijos al mundo, multiplicar la especie; la maternidad en sí es grandiosa. El hombre cayó por el deseo animal, el placer físico de la energía más poderosa del Universo. Adán y Eva, esa Raza antigua, fueron echados de los Templos de Misterios; sus facultades se atrofiaron y tuvieron que trabajar duramente para vivir.

El hombre es la esencia inicial de fuerza de creación; la mujer el poder receptivo formal de cualquier creación. El hombre es como el huracán; la mujer es como el viento silencioso del vuelo de las palomas en los templos y en las torres. El hombre en sí mismo tiene la capacidad para luchar; la mujer en sí misma la capacidad para sacrificarse. Ambos, hombre y mujer, son las dos columnas del Templo. Estas columnas no deben estar lejos ni cerca, debe haber espacio como para que el amor pase entre ellas.

En los antiguos templos egipcios, aquel que recibía el Gran Arcano, después de duras pruebas iniciáticas, trabajaba con una vestal del templo, quien pasaba a ser su esposa sacerdotisa. No había excepciones. Orfeo, Pitágoras, Herodoto, Platón, Moisés y muchos Iniciados que resplandecieron en la historia, practicaron la magia sexual con su esposa sacerdotisa. Habían vestales preparadas para trabajar en la Gran Obra con los Iniciados célibes. Los casados, practicaban en sus casas con sus esposas sacerdotisas. Las vestales eran educadas para el sacerdocio del amor, tenían grandes Maestras que les enseñaban y también estaban sometidas a pruebas. Ellas fueron las célebres Vírgenes del Sol de los templos Incas, y existieron en todos los Templos de Misterios.

Hoy en día, quien busque la Iniciación, tiene que practicar magia sexual en su hogar legítimamente constituido. El matrimonio siempre debe bendecirse mutuamente y tratarse con mucho amor y respeto. Generalmente, la mujer es más casta y más intuitiva que el hombre; si el hombre aprende a confiar en su mujer, ella le ayudará mucho. Hay dos clases de mujeres: las que sacan al hombre del abismo y las que lo hunden en el abismo. La mujer tiene que ser humilde y mística para elevar al hombre y elevarse a sí misma. La esencia que anhela autorrealizarse, debe comenzar por lo básico: siendo una buena ama de casa. Para ello, no precisa ser esclava de las tareas domésticas; ni convertirse en una súper ejecutiva compitiendo con el sexo masculino.

Devi Kundalini solamente despierta y asciende por los méritos del corazón. La discípula debe recordar a su Madre divina en todo momento, amarla y adorarla. La mujer debe ser un templo de luz consagrado a la Madre divina, y siendo así sus elementales internos estarán en armonía con todo el cosmos y le darán conocimiento y experiencias.

En la antigüedad, las doncellas eran educadas en el templo por Maestros, eran las damas mejor instruidas; eran puras, castas, nobles, inocentes. Y esa belleza inefable de pureza e inocencia era destinada a desposarse con aquel que hubiera superado las pruebas iniciáticas menores: Aire, Agua, Tierra y Fuego, y las del Guardián del Umbral.

Allí el guerrero vencedor era digno de conocer el secreto de la inmortalidad: el Gran Arcano. Recibía indicaciones del Maestro, pero quien se lo enseñaba con todo detalle era su esposa sacerdotisa, pues había sido preparada para ello desde su niñez y también anhelaba el día en que sería desposada con el vencedor de su propia naturaleza inferior, y al convertirlo en un dios, ella se convertiría en diosa. Ambos trabajaban con las Aguas de Vida; concluían con la muerte del ego y encarnaban a su Cristo Íntimo; mediante la mujer el hombre volvía al Paraíso, recuperaba su estado angelical perdido. Era así como se convertían en Hijos del Sol, Adeptos Perfectos, Maestros Resurrectos.

Lamentablemente hoy vemos que es el varón quien gobierna y sabemos que descubrir el enigma femenino, es el primer paso para descorrer el velo de Isis, y esto no se cumple desde la posición netamente masculina. Tampoco la mujer debe competir con el hombre para hacer valer sus derechos, pues la competencia es una energía proyectante, masculina. Una auténtica dama aspirante a la Iniciación expresa su feminidad con arte y gracia, inteligencia y dulzura; es decir, con una energía receptiva y canalizadora, dando la forma más adecuada y conveniente para la autorrealización de ambos cónyuges.
Como modelo, Hestia es una diosa griega del Olimpo equivalente a la romana Vesta, diosa virginal presente en todos los lares griegos, presidiendo sobre la vida doméstica y las cosas privadas. Ella es la diosa que nunca abandona el hogar, el Olimpo, y jamás se envuelve en las disputas ni guerras de dioses o mortales. Era adorada por encima de los otros dioses en todas las fiestas, ya que era la más antigua y preciosa de las diosas del Olimpo. Un juramento hecho en su nombre era el más sagrado de los juramentos.

CLASES DE MUJERES
Según los antiguos Maestros, existen cuatro clases o tipos de mujeres:

1. Eva – Venus: La mujer animalizada, instintiva, brutal.
2. Venus – Eva: La mujer humana que ama cuando encuentra un varón apasionado y que sabe quererla.
3. Venus – Urania: La mujer humana, consciente y llena de profundo sentimiento espiritual y humano al mismo tiempo.
4. Urania – Venus: La Madre del Hijo del Hombre, las Vírgenes del Nirvana, la mujer vestida de Sol y con la Luna a sus pies. Esa mujer está coronada con 12 estrellas.

Dice el Apocalipsis, XII, 15-16: “Y el Dragón lanzó de su boca detrás de la Mujer, agua como un río a fin de hacer que fuese arrebatada por el río. Y la tierra ayudó a la Mujer, la tierra abrió su boca y absorbió el río que había lanzado el Dragón de su boca”.

Así, Urania – Venus se defiende de la serpiente tentadora que hizo pecar a Eva – Venus.
Solamente la mujer puede establecer la justicia sobre la faz de la tierra, porque ella tiene el poder de despertar el fuego flameante en el hombre. Ella es Urania – Venus con la espada en la mano y permanece delante de la balanza cósmica en el Arcano ocho del Tarot. Ella es la Madre del Hijo del Hombre y tiene que aplastar la cabeza de la serpiente tentadora para domarla y levantarla por el canal medular. El Dragón tienta a Urania – Venus y sale derrotado.
La Madre Divina es la Reina del Hogar Perfecto.

       
       
 

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