LA MÍSTICA

Texto: Marcia Peschiera

El misticismo ha venido en los últimos años asociado a lo que se encuentra más allá de la experiencia directa de los sentidos, es así que podemos entenderlo como “la experiencia directa de Dios”, y “la experiencia de la comunicación entre el devoto y lo sagrado”. Esta experiencia trascendente de comunión es profundamente íntima e incomunicable y tiene su sentido profundo en alabar, sentir, vivir y encarnar a Dios.

El hombre siempre buscó a Dios. El misticismo siempre existió en todas las culturas manifestándose con diferentes particularidades en cada tradición. Las grandes religiones de todos los tiempos son las maneras de llevar al buscador sincero a El.
 Las grandes religiones del mundo poseen vertientes místicas que predican la posibilidad de comunión íntima entre el hombre y Dios. Estas tradiciones están frecuentemente compuestas por escuelas de misterios:
Judaísmo – Cábala
Cristianismo – Masonería – Rosacrucismo – Gnosis
Islamismo – Sufismo

La gnosis en si es profundamente mística ya que afirma la posibilidad de esta unión y muestra como cada uno de nosotros podemos alcanzar el conocimiento directo de Dios y la comunión con El.
Este camino es una entrada estrecha de santidad, castidad y mística.

Vivir en mística es dedicarle a nuestro ser cada acción, cada palabra, cada pensamiento, cada sentimiento de nuestros días.
Vivir en mística es comulgar con el íntimo a cada instante a través no solamente de oraciones si no de una vida rectamente vivida donde todo fruto debe ser ofrecido a nuestra bendita madre divina y nuestro bendito padre interno.

Todas las tradiciones reverencian el principio y la causa de todas las cosas, independientemente de cómo éste es llamado: Padre, Madre, Dios.
Podemos alabarlo, buscarlo y vivenciar su realidad de muchas maneras. En el constante recuerdo de su poder, en el canto de sus nombres sagrados, en el agradecimiento continuo.

El esoterismo religioso admite un Demiurgo o creador colectivo del universo. Es incuestionable que este arquitecto no es una deidad personal, como muchos equivocadamente suponen, si no la colectividad de los Dhyan-Chohans, ángeles, arcángeles, y demás fuerzas. ¡Dios y Dioses!

El Demiurgo o Verbo es la unidad múltiple perfecta.
Quien adora a los dioses y les rinde culto puede captar mejor el significado de las distintas facetas divinales del Demiurgo.

El olvido de estos dioses hizo a nuestra humanidad caer.
Para retornar es preciso reconciliarnos con la divinidad (Padre-Madre), y esto es posible solamente a través de la mística.

Mística es purificación, es entrega, es devoción.

MÍSTICA ES CONCIENCIA
La vida mística es una vida de conciencia.
La conciencia es la propia manifestación del Íntimo en nosotros.
Sin conciencia solo queda el egoísmo y la mecanicidad del hábito y de la personalidad.

DIOS ES CONCIENCIA ABSOLUTA
El budismo enseña a procurar la iluminación.
La iluminación solo es posible mediante el despertar de la conciencia.
El despertar de la conciencia, dice la gnosis, solo es posible a través de la muerte de nuestros defectos.
Mística es morir en sí para que podamos nacer de nuevo.

MÍSTICA ES SUMISIÓN
Esta conciencia despierta, viva, nos revela la grandeza de un mundo gobernado por las Benditas jerarquías celestes.
Todo en el universo tiene su lugar, en la cima de todas las cosas está Dios, la realidad primera y última.
La mística es humilde. Nos postramos y reverenciamos a los Dioses, Cristos, Maestros, Budas, Santos, y otras tantas expresiones de lo sagrado.

 

Un notable ejemplo de respeto y sumisión a la voluntad de Dios es la práctica espiritual de los musulmanes que se expresa en actos como el de las cinco oraciones diarias acompañadas de postraciones.
El propio término Islam, significa en árabe sumisión. Someterse a lo divino es entregarse a lo divino, es confiar, y la confianza es una expresión de la devoción.
Decía Tomás de Kempis (filósofo cristiano):
“Cuanto mas humilde y sumiso a Dios el hombre sea, tanto mayor será su sabiduría y serenidad”.
“No puede quedar mucho tiempo en paz quien no busca ser el mas pequeño y sumiso de todos”.

MÍSTICA ES DEVOCIÓN
La devoción puede ser definida como el amor para lo que es más elevado que nosotros, algo que evoca nuestro idealismo, algo que, aún sabiendo que es inigualable, nos hace aspirar a convertirnos en semejantes.
Cuando una emoción mas poderosa se mezcla a la devoción, se convierte en adoración, somos transportados mas allá del abismo que separa lo tangible de lo intangible y nos volvemos capaces de comprender cosas que los ojos no ven y los oídos no oyen.


(Citas del Bhagavad-Gita) :
“Si alguien me ofrece con amor y devoción una hoja, una flor, una fruta o agua, Yo la aceptaré”
“Todo lo que hagas, todo lo que comas, todo lo que ofrezcas y regales y todas las austeridades que realices, hazlo, como una ofrenda a mí”
“”Siempre ocupa la mente en pensar en mí, vuélvete devoto mío, ofréceme reverencias y adórame a mí. Estando completamente absorto en mí es seguro que vendrás a mí”

       
       
 

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