EL VIAJE ASTRAL

Existen preguntas que en alguna oportunidad nos hemos planteado y que daríamos mucho por conocer las respuestas: ¿Qué hay más allá del tiempo y del espacio? ¿Qué son esas “cosas” que a veces intuimos pero que frecuentemente nuestra razón las niega? ¿Quiénes son esos seres o entidades que se manifiestan en algunas oportunidades?

Pues bien, todos estamos en capacidad de conocer, a través de nuestra psiquis y mediante estudios y prácticas especiales, las otras realidades. Y decimos las otras realidades, porque existen en el Universo muchas otras formas de manifestación, aparte de la física.

 
LA DISCIPLINA DEL YOGA SUEÑO
El Maestro Samael muchas veces dijo lo siguiente a sus discípulos: “Aquellos aspirantes que sinceramente anhelan la experiencia mística directa, incuestionablemente deben comenzar por la disciplina del Yoga Sueño”.
El estudiante esotérico debe ser exigente consigo mismo y aprender a crear condiciones favorables para el recuerdo y comprensión de todas esas experiencias íntimas que ocurren durante el sueño.
El objetivo de la práctica de la disciplina Yoga del Sueño es manifestar el Centro Emocional Superior desarrollando la Intuición, y el Centro Mental Superior logrando la Inspiración, pues son receptáculos por los cuales se manifiesta el Ser, y éste se expresa por medio de símbolos, imágenes, vivencias, etc.
¿Cómo conseguir este objetivo? Sencillamente llevando a la práctica las siguientes recomendaciones.
Antes de acostarse para el descanso de los afanes y la fatiga del diario vivir, conviene poner la debida atención al estado en que se encuentra nuestro cuerpo físico. Los devotos que debido a las circunstancias llevan una vida sedentaria, harían muy bien si antes de acostarse realizaran un paseo corto a paso vivo y al aire fresco. Tal paseo relajaría sus músculos; sin embargo, jamás se debe abusar de los ejercicios físicos, pues en lugar de relajarnos, sólo conseguiríamos cansarnos más.
La cena, merienda o comida final del día debe ser ligera, libre de manjares pesados o estimulantes, evitando cuidadosamente aquellos alimentos que puedan desvelarnos o quitarnos el sueño.
La forma más efectiva de pensar es no pensar; cuando la mente está quieta y en silencio, libre de los afanes del día y de las ansiedades mundanas, se encuentra entonces en un estado cien por cien favorable para la práctica del Yoga del Sueño.
Cuando realmente trabaja el Centro Emocional Superior, concluye, aunque sólo sea por breve tiempo, el proceso de pensar. Tal arrobamiento se hace posible, al escuchar con infinita devoción las Sinfonías deliciosas de Wagner, Mozart, Chopin o Beethoven.
Beethoven, a lo largo de su existencia ejemplar, tenía siempre sobre su mesa de trabajo, el símbolo de su Divina Madre Kundalini: Una pequeña estatua de la Isis egipcia cuyo rostro está cubierto por un velo, y en la base de la estatuilla se encuentra grabado lo siguiente: “Yo soy la que ha sido, es y será; y ningún mortal ha levantado mi velo”.
El progreso íntimo revolucionario, se hace imposible sin el auxilio inmediato de nuestra Divina Madre Kundalini, María, Maya, Ramío, Stella Maris, Isis, Tonantzin, etc., es la misma Divina Madre en todas las religiones del mundo. Todo hijo agradecido, debe amar a su Madre.
Se necesita prestar atención a la recámara en donde se va a dormir; la decoración debe ser agradable, los colores más deseables para los fines que se persiguen, son precisamente las tres tonalidades primarias: Azul, Amarillo y Rojo. Estos tres colores se corresponden con las Tres Fuerzas Primarias: Padre, Hijo y Espíritu Santo; Positivo, Negativo y Neutro.
La recámara debe estar siempre muy bien perfumada, ventilada, más no inundada con el sereno frío de la noche.
Después de una detallada revisión de sí mismo y de la recámara en que se va dormir, el estudiante esotérico debe examinar su cama. La brújula se orienta siempre hacia el Norte; entonces es posible aprovechar conscientemente esa corriente magnética del mundo que fluye siempre de Sur a Norte; por lo tanto, se debe orientar el lecho en forma tal, que la cabecera quede hacia el Norte.
El colchón no tiene que ser exageradamente duro ni muy blando. Los resortes chillones, o una cabecera que cruje y gime al menor movimiento, constituyen un serio obstáculo para estas prácticas. Se colocará debajo de la almohada un cuaderno y un lápiz, de modo tal, que se le pueda encontrar fácilmente en la oscuridad. Las ropas de cama deben ser frescas y muy limpias; debe perfumarse la funda de la almohada con nuestra fragancia preferida.
El discípulo se meterá en su lecho, y habiendo apagado las luces, se quedará de cúbito dorsal (el frente hacia arriba), ojos cerrados y manos sobre el Plexo Solar. Se relajará o aflojará totalmente en lo físico y mental, y después se concentrará en Morfeo, el Dios del Sueño.
Morfeo es una de las partes de nuestro Ser, y es el encargado de educarnos en el proceso del sueño. Cuando nos concentramos en Morfeo, éste se alegra por la brillante oportunidad que le brindamos. Con mucha fe le suplicamos que nos ilustre y despierte en los mundos suprasensibles.
En estos momentos, comienza a apoderarse del estudiante esoterista una somnolencia muy especial, y entonces debe adoptar la postura del León: Echado sobre su costado derecho, con la cabeza apuntando hacia el Norte, recoge las piernas hacia su vientre lentamente, hasta que las rodillas queden dobladas cómodamente. La pierna izquierda se apoya sobre la derecha y deja que el brazo izquierdo descanse sobre la pierna del mismo lado.
Al despertar del sueño normal no debemos movernos, para que no se agiten nuestros valores y no se pierdan los recuerdos. Debemos hacer un ejercicio retrospectivo para recordar con precisión cada uno de nuestros sueños.
Después anotaremos muy cuidadosamente los detalles de los sueños en la libreta o cuaderno que se colocó debajo de la almohada, a fin de llevar un récord minucioso sobre el progreso íntimo en la disciplina Yoga del Sueño, aún hasta de los vagos fragmentos de sueños.
Cuando no ha quedado nada en la memoria, debe iniciarse el ejercicio retrospectivo con base en el primer pensamiento que hayamos tenido en el instante preciso de despertar. Este ejercicio retrospectivo debe hacerse antes de haber retornado totalmente al estado de vigilia, cuando aún nos encontramos en estado de somnolencia, tratando de seguir conscientemente la secuencia del sueño.
Al haber desarrollado la memoria perfecta de nuestras experiencias oníricas, se pasa al siguiente aspecto: Es necesario repasar mensualmente nuestro cuaderno para ver nuestro progreso. Resultan particularmente interesantes aquellos dramas que parecen salir de otros siglos o que se desarrollan en medios o ambientes que nada tiene que ver con la existencia del soñador.
       
       
 

Copyright 2010 © Todos los derechos reservados. La responsabilidad de este sitio es de TERRAGNOSIS.